Stonewall I y II

Publicado en Junio 21, 2009 
Archivado en Boletín cultural, Noticias

stonewall I Dentro de poco se cumplen 40 años de un punto de inflexión en la historia social, en principio solo de las sociedades occidentales, pero que va camino de ser universal. En Historia se sabe que los cambios no se producen de la noche a la mañana; que las fechas concretas y hechos históricos son solo la punta del iceberg de todo un proceso que lentamente va tomando forma. Desde hace tiempo existe un proceso en la sociedad que es la ruptura en la concepción de lo que es ser un hombre y ser una mujer. Esa ruptura, iniciada en el siglo XIX por el movimiento sufragista, tiene un capitulo nuevo en la toma de conciencia por parte de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de su propia identidad. Se generaliza el hecho de considerarse personas con la misma importancia y dignidad que cualquier otra. El hecho de ser diferente no es signo de anormalidad, de enfermedad, de esnobismo; es una manera diferente de ser mujeres y hombres. Es la constatación de las diversas identidades de los habitantes de este mundo.

En este contexto se produce un hecho: en Nueva York, la noche del 28 junio de 1969 un grupo de transexuales y homosexuales, mujeres y hombres, clientes del bar Stonewall Inn, sufrieron una de tantas redadas policiales que se hacían por la zona. Normalmente esas redadas se hacían de manera rutinaria, se había convertido en costumbre y se aceptaba sumisamente, pero aquella noche no. Una mujer transexual, Sylvia Rivera, le da un puñetazo a un policía y, ante la brutal reacción, comienza la rebelión. Esa noche se detiene a varias personas, pero la noche siguiente vuelve a haber disturbios, y varias noches más las protestas siguen. Era un grito de rebeldía, era un: hasta aquí hemos llegado. Decidieron que ya estaba bien; decidieron que no iban a soportar más las redadas policiales; que no merecían ser tratados de diferente manera que el resto de la gente. Los travestís, maricones y bolleras, habitualmente sumisos y obedientes frente a las detenciones, habían presentado batalla, era un hecho sorprendente. Era una respuesta al rechazo social por llevar pestañas postizas y carmín quienes, por las normas sociales, no se les estaba permitido…

II Era una respuesta al rechazo social por llevar pestañas postizas y carmín quienes, por las normas sociales, no se les estaba permitido; estos hechos responden a una rebeldía interna que nace cuando se toma conciencia de que se es algo que la sociedad a la que se pertenece discrimina; que se es precisamente aquello cuyo rechazo se nos ha inculcado. Esta conciencia individual nace y se desarrolla en el interior de las mentes y corazones de aquellas y aquellos que empiezan a desaprender algunas de esas normas sociales. En la construcción de nuestra identidad individual se produce un choque con lo que las normas sociales marcan; surge un conflicto interior, y frente a ese autorechazo nace la aceptación de lo que uno es. Cuando una persona toma conciencia de si misma, acepta lo que es, forma su identidad como persona, resuelve ese conflicto interno; y, además, está lista para resolver el conflicto externo que surge al intentar ocupar su sitio en la sociedad; para resolver ese conflicto surge el “salir del armario”. Por eso, esta salida no es la exhibición externa de nuestra intimidad, sino que es el anuncio a los demás de quién se es; o, más bien, el anuncio de que no se es lo que los demás creen. Porque si necesitamos salir del armario no es porque nos obliga el “Código de Conducta LGTB”, ni porque queremos alcanzar objetivos, ni porque nuestra identidad así lo exige, sino para corregir una idea equivocada de los demás sobre nosotros y nosotras. Para hacer frente a la “suposición de heterosexualidad” que afecta a todos y todas. De manera que si desapareciera esa idea de que la heterosexualidad viene “de serie” en todas las personas, entonces salir del armario dejaría de ser necesario. Salir del armario es un producto de la mezcla de la necesidad de ocupar nuestro lugar en el mundo y de la necesidad de que los que nos rodean nos reconozcan. Es una respuesta/reacción a esas normas sociales obsoletas. Salir del armario es comunicar a los otros que las normas que se han hecho para todos y todas no incluyen a unas cuantas y unos cuantos… Jesús Rivera

Comentarios

2 Respuestas to “Stonewall I y II”

  1. MARIAN on Junio 24th, 2009 2:18

    me apunto a lo de dejar constancia
    de que somos desde que el mundo existe yo no me hice.ME COSTO DECIRLO O MANIFESTARLO
    PERO…..GUAI¡¡¡¡¡¡¡ SOY YO Y FELIZ FELIZ, BESOS PARA TODOS Y QUE SEAIS FELICES VOSOTROS.

  2. MARIAN on Junio 24th, 2009 2:23

    PERO SI ES LO QUE SIENTO, YO ME SCONSIDERO LESBIANA BOLLERA
    Y TODO LOS APELATIVOS QUE SE PRESTEN PERO SIGO AFIRMANDOME… SOI FELIZ REQUE TEFELIZ DE SER LO QUE SIEMPRE HE DESEADO PARA PODER AMAR A UN SER DE MI MISMO SEXO SI ESQUE NO HAY MAS NI MENOS BESOS PAR TODOS COMPAÑEROS.

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