El pecado es ser lesbiana
Publicado en Abril 29, 2008
Archivado en Mujeres, Noticias
Es por demás extraño que el colegio Da Vinci siga negando que la expulsión de las jóvenes se dio por cuenta de sus preferencias sexuales, luego de que la Corte desvirtuara que fuera por cuestiones disciplinarias. Cuando las dos alumnas expulsadas del colegio Leonardo Da Vinci de Colombia regresaron a matricularse, luego del fallo de tutela que ordenaba su reingreso, se llevaron una enorme sorpresa: cientos de sus compañeras las esperaban en el patio principal, con pancartas y gritos de “no las queremos”.
Lo curioso del asunto es que la rectora, Magola Franco Pérez, no intentó detener la protesta ni movió un dedo para que las estudiantes regresaran a clase. El hecho hubiera debido terminar cuando la sentencia de la Corte ordenó reintegrar a las estudiantes al plantel, pero parece que, por cuenta del recibimiento, lo que ahora les espera a ambas jóvenes no va a ser nada fácil. Y todo, en últimas, por pura intolerancia hacia su condición sexual.
Pero antes de rasgarse las vestiduras, no hay que pensar que la doble moral en materia sexual es un problema exclusivo de las ciudades pequeñas. Ahí está, para no ir más lejos, el ejemplo de Clinton en Estados Unidos: para los gringos fue más importante que una becaria de la Casa Blanca le practicara sexo oral al presidente, que años más tarde se invadiera militarmente Iraq y murieran cientos de personas inocentes. Y aunque el ejemplo puede sonar desfasado, sirve para demostrar que a pesar de todos los supuestos avances, el sexo continúa siendo, por alguna razón, motivo de enormes discrepancias.
Es por demás extraño que el colegio Da Vinci siga negando que la expulsión de las jóvenes se dio por cuenta de sus preferencias sexuales, luego de que la Corte desvirtuara que fuera por cuestiones disciplinarias. Las alumnas que las recibieron con pancartas alegan que, por cuenta de estas dos estudiantes, “les están diciendo a todas en la calle que son lesbianas”. Y ya se sabe que creer en las generalizaciones es un error ingenuo: no porque en un colegio haya gente con gustos sexuales diferentes, significa que todas tengan las mismas preferencias.
Lo que se vive con este caso no es más que una prueba de fuego a la tolerancia: las alumnas del colegio deben aprender a respetar los gustos sexuales de sus compañeras, así como las estudiantes reintegradas entender que pueden vivir su sexualidad sin problemas, siempre y cuando no molesten ni trasgredan los límites de quienes las rodean. Pero juzgar a una persona por su condición sexual es un absurdo. Aunque, viéndolo bien, el tema resulta paradójico: el propio Leonardo Da Vinci, genio del Renacimiento, fue estigmatizado por cuenta de su condición sexual. ¿No es irónico? Martin Franco V La Patria
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