Comunicado del Área de Asuntos religosos de FELGTB
Publicado en Marzo 8, 2010
Archivado en Asuntos religiosos, Mundo colectivo, Noticias
8 de marzo. Por la dignidad de la mujer en el mundo
Las mujeres transexuales, bisexuales y lesbianas creyentes integrantes de la FELGTB hemos elegido el Día Internacional de las Mujeres, 8 de marzo, para reivindicar sus derechos y exigir el fin de la discriminación por orientación sexual o identidad de género, que se une al machismo imperante en nuestra sociedad. Nosotras exigimos apoyos en visibilidad para normalizar nuestra realidad: un instrumento clave para alcanzar la plena igualdad.
En esta fecha queremos recordar la aprobación de la Convención Sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (C.E.D.M.) por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en resolución 34/180 del 18 de diciembre de 1979, entrando en vigor el 3 de septiembre de 1981. Con esta Convención se dio un gran paso hacia la meta de la igualdad de derechos para la mujer, al consagrar que la discriminación contra la mujer es una injusticia y constituye una ofensa a la dignidad humana. Pero pese a que la C.E.D.M. ha sido ratificada por 186 países, aún no lo han hecho Irán, Nauru, Palaos, Somalia, Sudán, Tonga y Estados Unidos, y otros estados como Brunei Darussalam han presentado reservas a algunos artículos por ser contrarios a su Constitución y a las creencias y principios del Islam.
El origen de la discriminación de la mujer en los países islámicos no se encuentra sólo en la religión, sino también en la política de los estados correspondientes y en la herencia sociocultural patriarcal de sus sociedades. El problema no es si las mujeres llevan velo o no. Lo que es realmente preocupante es la falta de derechos laborales y sociales, o la limitación del acceso a la educación y a las libertades públicas. Es cierto que esas “herencias” están aún presentes en nuestro “patrimonio”, pero las discriminaciones de origen religioso configuran los valores más rancios y más ofensivos para la dignidad y los derechos de las mujeres. Son valores como el patriarcado, el machismo, o la subordinación de las mujeres a los hombres.
La influencia de la doctrina de la Iglesia Católica ha sido muy fuerte en la cultura europea conforme al poder y control que la Iglesia adquirió sobre la vida cotidiana en Europa. Desde luego, esto no ha sido para bien de las mujeres y de la igualdad de derechos. La doctrina de la Iglesia Católica ha dado a las relaciones entre hombres y mujeres y al matrimonio una configuración plenamente misógina.
Consideramos un atropello a los derechos de la mujer la situación que vive actualmente en contra de su libertad y emancipación del hombre, respaldado por la religión en la mayoría de casos: una religión gobernada y administrada por hombres, hecha a la imagen y semejanza de los hombres, no de las mujeres, excluyendo a más del 50% de la creación. Esa religión no es de Dios, solo se le puede calificar de machista e inaceptable bajo ningún concepto.
Este 2010, Año para TRANS-formar para la FELGTB, se centra en las reivindicaciones de las personas trans, y pone el acento en las mujeres transexuales en busca de la solidaridad y el compromiso de las instituciones públicas y privadas, también de los medios de comunicación, para luchar contra la transfobia, además de contra la homofobia y la bifobia.
Las mujeres transexuales representan, según la Unión Europea, uno de los colectivos con mayor riesgo de exclusión social y pobreza. La discriminación a la que se enfrentan en su día a día está multiplicada por su doble condición de mujeres y de personas trans, lo que lleva a tasas de hasta el 70% de desempleo y en el caso de estar empleadas, están condenadas al trabajo en precario.
Como creyentes LGTB, estamos también comprometidas y comprometidos, mujeres y hombres, con esta causa, sumándonos a esta denuncia, desde el reconocimiento de la dignidad de todas las personas humanas, sin distinción. Por ello, apelamos a la cordura de los diferentes líderes religiosos, para que verdaderamente sean signo de esperanza en lugar de división. Ese es el verdadero anhelo de Dios.
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