JereLesGay, diez años de movimiento LGTB
Parece que fue ayer cuando tímidamente y temiendo una escasa respuesta de la ciudadanía, en un tiempo en que reivindicaciones como el matrimonio entre personas del mismo sexo se consideraba una extravagancia cuando no una barbaridad, comenzamos a poner en Jerez nuestra aportación en la arena social de la ciudad. Como aquella bandera que puso Neil Armstrong cuando pisó la luna, comenzamos nuestra andadura queriendo plantar desde el primer paso la bandera LGTB, símbolo de diversidad, en Jerez, y hacer de la lucha social una siembra de la cual todos recolectásemos sus frutos. Desde aquel momento en que la asociación se puso en marcha, han transcurrido diez años, una década en la que si miramos atrás vemos con orgullo y responsabilidad todo el trabajo riguroso ya realizado, el amplio campo que hemos ido abonando y los muchos logros felizmente alcanzados. Y es esta satisfacción, labrada con madurez y empeño, la que nos hace querer celebrar y compartir nuestro aniversario con todos.
Durante estos primeros diez años desde Jerez hemos participado activamente en la lucha por la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo y la promulgación de la llamada Ley de Identidad de Género; hemos izado cada 28 de junio la bandera de la Igualdad en los Ayuntamientos de Jerez y Guadalcacín; hemos lanzado en la provincia el primer boletín de comunicación LGTB, co-organizado el ciclo de cine de temática y formado el primer grupo de teatro LGTB; hemos inaugurado la primera caseta de feria LGTB en Andalucía; hemos firmado convenio de colaboración con la Universidad de Cádiz en el ámbito educativo, y hemos hecho numerosas campañas de educación, sensibilización y visibilidad a todos los niveles además de participar en encuentros nacionales e internacionales.
Nuestro compromiso e ilusión siguen más firmes que nunca frente a los retos futuros que nos quedan, una firmeza que hunde sus raíces en todo lo que con esfuerzo hemos conseguido hasta la fecha. Llegar hasta aquí nos ha fortalecido para sabernos capaces de llevar a cabo todo lo que sabemos que queda por hacer. Tenemos el desafío de nuevas campañas de normalización a todos los niveles, gestión y organización de numerosas actividades sociales y culturales, desarrollo de convenios de colaboración y participación proactiva en mesas de temática transversal, a la vez que reforzar la conquista legal de nuestros derechos y seguir incrementando, en número y calidad, la presencia de la asociación en pro de nuestros objetivos, tanto en Jerez como en su área de influencia.
También nos hemos consolidado como colectivo. A este proyecto, serio y constante, se han sumado cada año nuevos socios y colaboradores, que han sumado su esfuerzo para llegar con más medios y a más personas. Ha sido una década de trabajo para la sociedad pero dentro de ella, porque tenemos la certeza de que nuestra labor redunda en la propia sociedad, transformándola en una más justa e igualitaria, donde todos y todas seremos más libres, ciudadanos más y mejor integrados en nuestro entorno, en el que participaremos de pleno derecho. Y es en este ámbito en el queremos que nuestro aniversario sea una celebración integradora y participativa, abierta a todos los campos y a todas las personas. Para ello, hemos confeccionado un ambicioso calendario lleno de actividades, donde hemos plasmado nuevos proyectos y nuevas ideas. Realizaremos campañas y conferencias, conciertos, charlas y presentaciones especiales, organizaremos en primavera en el centro de Jerez el primer Orgullo Ciudadano de la provincia de Cádiz y la primera Yincana LGTB de España.
En un plano personal, destacaría varios hechos al frente de este colectivo, momentos muy emotivos y gratificantes que me han dado aliento y decisión para continuar en primera línea de la lucha, una energía que no siempre es fácil cuando se han de conciliar las necesidades del voluntariado con la vida personal, familiar y laboral, y los tiempos que cada una requiere.
El primero de esos hitos del camino fue la presentación en octubre de 2004 en Madrid del anteproyecto de ley que permitiría el matrimonio a las personas del mismo sexo. Nuestro sueño estaba a punto de convertirse en realidad, lo que finalmente se hizo en junio de 2005.Estuvimos allí. La alegría eufórica se mezclaba con el llanto de felicidad en aquellas fechas inolvidables. Quisimos celebrarlo aquí, involucrar a Jerez en esta fecha histórica, y así lo hicimos en el patio del Ayuntamiento de Jerez, en la casa de la ciudadanía, para brindar todos y todas por esa nueva realidad que convertía a la sociedad española en una sociedad más justa e igualitaria.
Otros momentos emocionantes para mí fueron la concesión del premio Racimo y del premio Ciudad de Jerez a la Igualdad, ambos en 2008 y gracias a JereLesGay que me otorgó el honor de ser su presidenta. Me hacía sonreir cuando otras compañeras y compañeros del movimiento LGTB de otras ciudades del país me preguntaban con alegre sorpresa: ¿qué está pasando en Jerez?. Y es que en Jerez en este aspecto han pasado muchas cosas positivas, se ha transformado en una ciudad más libre y más integradora, y en buena parte debido a nuestro trabajo colectivo.
Nos espera un año de grandes acontecimientos e invitamos a todo Jerez y a toda la provincia a participar en ellos, ya que todos los logros conseguidos en el ámbito LGTB nos convierten sin duda en una sociedad más respetuosa e inclusiva y, en definitiva, porque todos y todas debemos sentirnos orgullosos y orgullosas de las conquistas conseguidas que nos han ido transformando en una sociedad mejor. En definitiva, motivos más que suficientes para echar una mirada hacia atrás, recordar nuestros diez años de lucha y decir claramente: ¡Y seguimos! Susana Domínguez Jiménez, presidenta de JereLesGay. Jerez Información
Visibilidad y normalización transexual
Mi amiga Carla Antonelli va a ir en las listas del PSOE a la Asamblea de Madrid. Me alegré mucho cuando lo supe porque pocas personas pueden merecer más ese reconocimiento y pocas inclusiones pueden ser tan útiles socialmente. Me alegro porque Carla ha sido una luchadora infatigable por los derechos de las personas transexuales y homosexuales. Porque en una sociedad que sigue discriminando de manera terrible a estas personas, el hecho de que una de ellas se convierta en diputada supone un impulso importantísimo a su visibilidad y a su dignificación social. Y no sólo en España, sino también en América Latina, donde las personas LGTB, pero especialmente las transexuales, sufren niveles de violencia inimaginables y terribles. Estoy segura de que Carla sabrá aprovechar su recién conquistada visibilidad e influencia política para impulsar tanto como pueda los derechos de las personas trans en América Latina, un continente que ella ha visitado varias veces como activista.
Ayer escuchando las primeras reacciones y leyendo las primeras noticias sobre este asunto me di cuenta de cuánta falta hace la normalización trans incluso para las personas que se suponen mejor informadas. Noticias que cambiaban del masculino al femenino constantemente; personas que confundían orientación sexual con identidad de género, sexo con género, todo con todo…periodistas que para insultar a Carla decían que era un hombre y otros que no sabían si era hombre o mujer o qué era…Ignorancia repartida por igual aunque en los medios de la derecha se observaba un cierto regodeo en esa ignorancia, que se convertía así en desprecio y prejuicio.
Hay muchas razones por las que yo admiro a Carla, pero especialmente hay una. Hace años, cuando ella era coordinadora del Área Transexual del Grupo Federal LGTB del PSOE y la aprobación de la Ley de Identidad de Género entró en un momento peligroso en el que llegamos incluso a creer que no saldría adelante, ella amenazó con una huelga de hambre si dicha ley no se aprobaba. Yo no estuve de acuerdo con aquella decisión suya, pero la admiré por ser capaz de poner sus principios por encima de su partido. Carla tenía un futuro en el PSOE, llevaba años militando en el partido, tenía amigos y compañeras que le pidieron que no hiciera tal cosa. Pero lo hizo.
Quizá esa actitud pueda parecer menor a mucha gente pero fue por el contrario completamente excepcional. En todos los años en los que llevo cercana a la política la he visto muy pocas veces. Lo que he visto es lo contrario, a tantas y tantas personas abdicar de manifestar cualquier opinión que contradiga lo dicho por el partido aunque esto sea contrario a sus opiniones y principios; lo que he visto es a mucha gente renunciar a dar la batalla dentro de sus partidos ante políticas que consideran erróneas, lo que vemos es que la disciplina de partido está acabando con la política; lo que vemos es que los partidos se han convertido en máquinas electorales sin más, en máquinas que degluten ideología y principios. La actitud de Carla aquellos días se me presenta hoy como un ejemplo. Ojala que cunda. Beatriz Gimeno. elplural.com
Chueca está en calzoncillos y en bragas
Ana Botella es una mujer que, no sabemos por qué, ha llegado a ser concejala de Medio Ambiente de Madrid. Ah, perdón, que es la esposa de Josemari Aznar, se me olvidaba, qué cabeza la mía. Cabecita loca. Bueno, pues eso, empiezo de nuevo: Ana Botella es esposa de Josemari Aznar y concejal de Medio Ambiente de Madrid. Como es esposa de Josemari Aznar y lleva toda la vida muy ligada a los Legionarios de Cristo, está, por la parte de la impregnación conyugal, muy preocupada por la contaminación y, por la parte del cristianismo de élite, muy atenta a los asuntos relativos a la moral y las costumbres. Por eso ha tramitado un expediente por superación de los niveles de ruido en el barrio de Chueca durante las fiestas del Orgullo 2010. Ella dice que no, que no ha actuado impulsada por sus prejuicios, pero lo cierto es que lleva dos años obsesionada con sacar el Orgullo de Chueca, en un incansable ataque contra las empresas del barrio, ya sea en forma de cierres, de recortes de horarios o de prohibición de terrazas. Ella dice que no, aunque su colega Manuel Tuero, director del Departamento de Calidad, Control y Evaluación Medioambiental del Ayuntamiento, se refiere (off the record) a nuestra ciudad, cuando celebra una fiesta que comenzó como una reivindicación de derechos humanos y que se ha convertido en la gran fiesta madrileña anual, qué orgullo, como “la capital del libertinaje”. Cuando Turero dice “libertinaje” se refiere, al parecer de manera explícita, a gente en “calzoncillos y bragas”, qué fino, pero confunde libertinaje con libertad, como diría él mismo pero al revés, olvidando, por un lado, que lo que se celebra es la igualdad de todos ante la ley (gais, lesbianas, bisexuales y transexuales incluidos, vaya por Dios), esa igualdad que su partido ha llevado hasta el Tribunal Constitucional porque se preocupa más por las bragas ajenas que por la libertad, también la ajena. Este político de libre designación se escandaliza de un Orgullo que atrae a Madrid a 250.000 extranjeros, más que cualquier otro evento nacional (incluidos los malditos sanfermines), y que ha conseguido que por segunda vez consecutiva (en 2009 y 2010) el Orgullo haya recibido el “Premio MTV al Mejor Evento Gay del Mundo”. Se escandaliza cuando su responsabilidad y su sueldo le obligarían a sentirse orgulloso.
Es cierto que las fiestas del Orgullo han llegado a prender de tal modo en la sociedad madrileña que su celebración en Chueca se había vuelto insostenible en los últimos años, dada la afluencia masiva de gente al barrio. A riesgo de morir de éxito, los propios organizadores (FELGTB, COGAM y AEGAL) acordaron medidas como la reducción de las barras en la calle, del horario de las actuaciones o sesiones musicales y del número de días de fiesta (se eliminó el miércoles y casi todo el domingo), pero también es cierto que el barrio de Justicia no dispone de ninguna otra fiesta popular, con los naturales inconvenientes que conllevan estos festejos. A pesar de su esfuerzo, se han encontrado con la frontal oposición de la Asociación de Vecinos de Chueca, que se niega al diálogo y ha interpuesto la denuncia que origina esta sanción de 35.000 euros. Pero que nadie se engañe: la AV de Chueca no son, no somos, todos los vecinos del barrio. Llevo viviendo en Chueca desde hace 15 años y me siento identificada con su idiosincrasia y orgullosa de su evolución: aún recuerdo cuando, casi adolescente, dábamos rodeos para llegar al Ras, en la calle Barbieri, sin cruzar por la plaza, porque nos daba miedo que nos atracaran (¡Ah, aquel Ras de puerta cerrada donde se abrían todas nuestras ventanas!). Ahora Chueca es en todo el mundo un referente de tolerancia y de rehabilitación urbanística. Y ese ejemplo lo hemos dado defendiendo una manera de vivir que, con los inconvenientes que soporta todo barrio del centro, tiene la impagable ventaja de la diversidad y del respeto. Una manera de vivir de inspiración LGTB que, por supuesto, también respeta el derecho a la fiesta, a la alegría, a la celebración.
Frente a la actitud de la AVChueca, que no respeta la unidad y la armonía del barrio, y recurre a la demagogia, se ha creado la Asociación Chueca por la Diversidad. Cada vez son más los vecinos que se suman a la defensa de este barrio “diferente”, que nos gusta como es, con sus ventajas y sus inconvenientes. El único requisito es ser vecino de Chueca, ya sea en propiedad o de alquiler. Y Chueca se extiende por el distrito 2004, porque no existe como barrio más que en el imaginario universal. Aunque estemos en bragas. Ruth Toledano. El país
Demetrio contra el Dr. Gay
TRANQUILÍCESE, don Demetrio: la Unesco no tiene programado para los próximos veinte años hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual. Entendería usted mal a Ennio Antonelli, nada menos que presidente del Consejo Pontificio para la Familia, cuando se lo dijo en Zaragoza. Qué sé yo… Habría un maño cerca cantando una jota y no entendió bien lo que le decía; tendría el señor Antonelli la boca tapada por una bufanda para protegerse del cierzo y no entendió usted lo que decía; o llevaría usted un cachirulo que le tapaba las orejas y no se enteró bien de lo que el señor presidente del Pontificio Consejo en realidad le dijo.En cualquier caso, no se agobie. No existe un perverso Dr. Gay tramando desde la Unesco la conversión homosexual de media humanidad. No deja de ser una buena idea para una película de Russ Meyer, pero no es cierto. Por lo tanto, no es necesario que usted se convierta en un 007 contra el Dr. Gay en versión clerical. Verá usted: por mucho que se empeñara la Unesco, en el caso de que le diera por ahí, no es posible convertir en homosexual a quien no lo es ni dejar que deje de serlo quien lo es. Porque no se trata de una enfermedad que se cure o se provoque, ni de un vicio que se pueda evitar o en el que se caiga, ni de una libre elección que dependa del capricho, sino de la naturaleza u orientación sexual del sujeto. Por eso ni tan siquiera cuando se les marginaba, humillaba, perseguía, encarcelaba y ejecutaba pudieron dejar de ser lo que por naturaleza eran. Y no olvide usted que no estamos hablando de épocas remotas. En el siglo XX los nazis los gasearon, los comunistas los encarcelaron y en España fueron perseguidos y encarcelados desde 1954 en aplicación de la Ley de Vagos y Maleantes. Todavía hoy en Irán se les ahorca, en Arabia Saudí se les decapita y en Pakistán, el norte de Nigeria y Afganistán se les lapida. Así que, más que ese disparate del plan de la Unesco para hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual, lo que sí ha existido son muchos planes para perseguir y exterminar a los homosexuales.
Y aquí nos ponemos serios, por chusco que sea el asunto, porque tratamos de una culpa también (aunque no sólo: hay que sumar a nazis, fascistas, o comunistas) católica; y porque tratamos del dolor de millones de personas que se vieron obligadas a ocultar y reprimir su naturaleza sexual o verse expuestos a la burla, la marginación, la persecución y hasta la muerte. Y como usted sabe mejor que yo, porque estoy seguro de que lee los Salmos con más frecuencia, el Señor nunca desprecia un corazón quebrantado y humillado. Carlos Colón. Diario de Jerez
Todas las familias importan
Proteger a la familia no es enjuiciar constantemente las formas en que cada pareja quiere configurar libremente su unión sentimental, es preocuparse por el bienestar de sus componentes.La diversidad familiar es una realidad patente en nuestra sociedad: familias formadas por personas del mismo o distinto sexo, monomarentales o reconstituidas son cada vez más cotidianas y visibles. Como en años anteriores, la conferencia Episcopal Española ha vuelto a convocar un acto “en defensa de la familia”. Esta celebración no tendría nada de peculiar si no fuera por la obsesión de algunos obispos por denigrar y menospreciar al resto de familias con la excusa de defender y promover la denominada “tradicional”.
La diferencia entre quienes defendemos la diversidad familiar y los organizadores de este acto político-religioso es que nosotros creemos que todas las familias importan y, por tanto, requieren de igual protección de los poderes públicos. Ellos se empeñan en defender un único modelo excluyendo los demás, afirmando que la familia, su modelo de familia, está en peligro.
En la presentación del acto, Juan Antonio Reig Pla, presidente de la subcomisión de familia de la Conferencia Episcopal, señaló que esta convocatoria “no va contra nadie”, algo difícil de creer si nos atenemos a las consignas que la jerarquía católica reitera todos los años en esta celebración, y mucho más si Reig Pla señala que los matrimonios católicos son menos propensos a la violencia machista que el resto, lo que carece de base real. Muchos obispos se empeñan en confundir sus deseos y su fe con la realidad y los hechos.
Cinco años después de la modificación del Código Civil, que amplió el derecho al matrimonio a las parejas del mismo sexo, nadie se cree aquellos apocalípticos mensajes que señalaban el fin de la familia tradicional. Las familias ni están ni estuvieron nunca en peligro. Conviene recordar que tras la reforma legal de 2005, más de 40.000 personas en nuestro país han contraído matrimonio con otra persona de su mismo sexo. El efecto de seguridad jurídica que ha causado en la población LGTB española la modificación del Código Civil va mucho más allá de una mera cuestión estadística.
Reconocimiento de derechos
Así, varias investigaciones realizadas sobre adolescentes LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) muestran que estos jóvenes han recibido una inyección de autoestima, de seguridad en sí mismos y en su futuro desde que el Estado reconoció, legal y simbólicamente, su igualdad. En un sector de población con alto riesgo de sufrir exclusión y acoso, e incluso con elevados índices de suicidio, que el Estado intervenga aportando seguridad y autoestima es de vital importancia, tanto para ellos y ellas como para sus familias. Toda esa inyección de bienestar, de apoyo, de referencia positiva, se ha producido con absoluta normalidad y aceptación por la inmensa mayoría de la población. Según encuestas recientes cerca de un 75% de la ciudadanía acepta plenamente la ampliación del matrimonio tal como se interpreta en la actualidad y está en contra de que se retiren estos derechos adquiridos. ¿Dónde ha quedado ese encarnizado debate del 2005? En la calle no, desde luego.
Proteger a la familia no es enjuiciar constantemente las formas en que cada pareja quiere configurar libremente su unión sentimental, es preocuparse por el bienestar de sus componentes, especialmente de los más vulnerables: los niños y niñas. En este sentido no deja de sorprender la facilidad con la que la jerarquía católica trata de dar carpetazo al mayor ataque que se ha producido a decenas de miles de familias en la historia reciente. Me refiero a los miles de casos de abusos sexuales y físicos a menores por parte de clérigos católicos en nuestro país y en todo el mundo. Sorprende también el silencio cómplice con que la jerarquía católica española está actuando ante las cada vez mayores evidencias que señalan la participación de curas y monjas en los miles de casos de robos de menores y adopciones ilegales que se produjeron en nuestro país entre los años 50 y 80 del pasado siglo.
Sería deseable que la jerarquía católica reflexionase sobre las medidas puestas en marcha para defender a la familia católica a costa de menospreciar al resto, porque es una estrategia errónea, errática e ineficaz que provoca todo lo contrario de lo que pretenden. Según el INE, por primera vez desde que a finales de los setenta se legalizaron los matrimonios civiles, los enlaces civiles superaron en 2009 a los religiosos. Sin duda, otra iglesia es posible. Así lo ponen de manifiesto cientos de miles de cristianos y cristianas de base que no coinciden ni participan de esta continua y equivocada actitud de su jerarquía. Público
Antonio Poveda, presidente de FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales)




